Entrenando Aikido
Técnicas de Exámen F.A.A
6.3 Aikido y salud
Enciclopedia de Aikido Capítulo 6.3
Aikido y salud
La mayoría de las artes marciales tienen su origen en una especie de programa de entrenamiento físico convertido en defensa personal y más tarde transformado en budo.
Un programa de mantenimiento físico puede considerarse como un tipo de medicina preventiva. En efecto, si movemos adecuadamente nuestro cuerpo, es decir, de acuerdo con la Naturaleza del Universo, tendremos un organismo equilibrado y sano. Así, una de las características más notables de los grandes y famosos guerreros es la longevidad, que está sin duda relacionada con la actividad de mantenimiento físico implícita en el entrenamiento en el budo.
Si analizamos los programas de mantenimiento físico, rápidamente captaremos el valor del Aikido en este sentido. Efectivamente, los movimientos del Aikido están en concordancia con las leyes de la naturaleza del Universo como son la permanente flexibilidad y el mantenimiento de un punto de equilibrio estable. La meta, pues, del Aikido es ser como el Universo y mantener el absoluto control de uno mismo. Cuando disponemos de ese total autocontrol, podemos permanecer siempre activos y mejorar nuestra salud mediante el ejercicio global del cuerpo.
El Doctor Katsuzo Nishi, famoso por sus teorías sobre el mejoramiento de la salud, dice:
Cuando vemos a los practicantes de Aikido observamos que su postura es como un tetraedro regular les vemos iniciar la típica rotación esférica y cambiar de posturas, extendiéndose y recogiéndose sin perder su centrado equilibrio. Sus figuras son formas absolutamente controladas. Controlar el cuerpo es muy saludable. Este es el tipo de cuerpos que se observan cuando expertos aikidokas entran en acción. El movimiento flexible y continuo basado en la cadera es como una danza circular, bella y elegante, y la coordinación de los dedos, las muñecas, los pies y las caderas a través de la respiración están en consonancia con los ideales de la salud. Los movimientos de cada parte del cuerpo se unifican en un todo sistemáticamente controlado.
En primer lugar, el Poder Respiratorio, que es el primer poder básico aplicable del Aikido, se extiende desde el CENTRO de nuestro cuerpo para relajar la fuerza causante del endurecimiento de diversas partes del cuerpo; este poder es la fuente de toda postura flexible y sólida, lo mismo para jóvenes como para ancianos. En segundo lugar, en algunos casos se ha verificado que cuando el movimiento circular basado en las caderas se ejecuta correctamente, sirve para corregir anomalías óseas, especialmente de la columna vertebral. Se conocen ejemplos de personas con los hombros caídos o la columna vertebral torcida como secuela de enfermedades anteriores, cuyo estado quedó completamente corregido tras un año de adecuada práctica de Aikido.
En tercer lugar, los delicados movimientos de Aikido mejoran el riego sanguíneo en todas las articulaciones del cuerpo y estimulan adecuadamente algunos músculos internos que no se usan habitualmente. Por ejemplo, cuando se anda en Shikko (andar de rodillas) los dedos de los pies se mueven y se doblan obligatoriamente. Como la mayoría de la gente actual usa zapatos, este ejercicio de utilización de músculos poco utilizados es beneficioso para la salud.
En las técnicas de control básicas (por ejemplo, Ikkyo, o Nikyo) se estimulan los músculos internos, de manera que los practicantes avanzados de Aikido tienen todos los músculos, internos y externos, bien desarrollados y tan elásticos como una pelota de goma. El Fundador decía que los ejercicios de articulaciones en las técnicas de control tienen como finalidad quitar el “polvo” acumulado en ellas.
En Aikido, las técnicas específicas aplicadas a partes individuales del cuerpo se relacionan necesariamente con la totalidad. No hay técnicas en las que se emplee radicalmente la fuerza, sino que en todas ellas el espíritu llena todo el cuerpo, de la cabeza a los pies, y en esto radica el secreto del Aikido como benefactor de la salud corporal.
Ejercitar el cuerpo de esta manera, con moderación, producirá sin duda mayor salud, pero no hay que olvidar que el Aikido es budo y no un programa de mantenimiento físico, y que el beneficio que reporta a la salud se consigue sólo si se practica como tal budo.
6.2 El entrenamiento de la Mente en Aikido
Enciclopedia de Aikido – Capítulo 6.2
El entrenamiento de la Mente en Aikido
Morihei Ueshiba creó mucho más que un sistema de técnicas para la autodefensa. Su intención era crear un arte marcial con una serie de ideales éticos-sociales. Ueshiba esperó que mediante el entrenamiento de Aikido, las personas se perfeccionaran espiritualmente así como físicamente.
Debe tenerse en cuenta que cualquier poder de transformación de Aikido no debe residir solo en la ejecución de técnicas físicas. Más bien, el Aikido proporciona un vehículo para la automejora y una transformación psico-física; el practicante de Aikido debe adoptar ciertas actitudes hacia el entrenamiento del Aikido y debe esforzarse en cultivar ciertas clases de disposiciones cognoscitivas.
Clásicamente, las artes que proporcionan un armazón de transformación para sus practicantes se basan en tradiciones religiosas y filosóficas tal como el Budismo y el Taoísmo (la influencia de shintoísmo en artes japoneses suele ser relativamente pequeño). En Japón, el Budismo Zen ejerció la influencia más fuerte en el desarrollo de artes transformativas. Aunque Morihei Ueshiba más que influenciado por el Taoísmo y el Zen estaba influenciado por la “religión nueva”, Omotokyo, la cual incorpora aspectos de Zen y filosofía taoísta. Además, se basa en una compleja estructura de Shinto, conceptos místicos y creencias.
Hasta ahora la incorporación del Zen y prácticas y filosofías taoístas en lo que concierne a la transformación psico-física por la práctica de Aikido, es diferente de la transformación psico-física por la práctica de artes como karate, kyudo, o la ceremonia del té. Todas estas artes tienen en común la meta de instalar en sus practicantes una espontaneidad de acción/respuesta, y receptividad a las cosas sólo cuando están (Shinnyo). Los medios para producir esta clase de disposiciones en los aprendices se basa en la repetición de movimientos y posiciones del arte. El hecho de que el entrenamiento del Aikido siempre sea cooperativo proporciona otra razón para producir una transformación personal. El entrenamiento cooperativo facilita el abandono de una idea de competidor. El entrenamiento cooperativo también hace que se mire por la seguridad y bienestar del compañero de cada uno. Esta actitud de preocupación por los otros se extiende a otras situaciones fuera de la práctica de Aikido. En otras palabras, el armazón cooperativo de la práctica del Aikido se traduce directamente en la misma conducta ética de preocupación por los demás en la vida diaria.
6.1 Reglas para la práctica
Enciclopedia de Aikido – Capítulo 6.1
Reglas para la práctica
En el Dojo de la Sede Central de Tokyo, puestas en carteles para que todos las vean y las aprendan, están escritas las siguientes REGLAS PARA LA PRACTICA:
1. Un golpe de Aikido puede matar al adversario. Durante la práctica obedece a tu instructor y no pierdas el tiempo de práctica en innecesarias pruebas de fuerza.
2. El Aikido es un arte en el que la persona aprende a enfrentarse a muchos adversarios simultáneamente. Por tanto, requiere que pulas y perfecciones la ejecución de cada movimiento, de tal forma que puedas reaccionar no sólo ante el que está delante de ti, sino también ante los que se te acerquen desde otras direcciones.
3. Practica en todo momento con una actitud de grata alegría.
4. Las enseñanzas de tu instructor constituyen sólo una pequeña fracción de tu aprendizaje. Tu dominio de cada movimiento dependerá casi por completo de la práctica individual, seriamente realizada.
5. La práctica diaria comienza con movimientos suaves del cuerpo, que aumentan gradualmente en intensidad y fuerza, pero nunca debe hacerse un sobreesfuerzo. En esto se basa el hecho de que incluso las personas mayores puedan practicar con agrado y sin peligro físico hasta conseguir su meta.
6. La finalidad del Aikido es entrenar el cuerpo y la mente y conseguir personas honestas. La naturaleza de las artes del Aikido es secreta y no deben revelarse públicamente, ni enseñarse a rufianes que las pueden utilizar para fines malévolos.
Lo primero que hay que hacer es obedecer al instructor y recordar sus enseñanzas. Si no puedes ejecutar una técnica, pregunta al instructor. Es probable que haya algo que haces mal. Además, las técnicas de Aikido, cuando las practicamos en el dojo, son la teoría. Más bien, se trata de que las técnicas de Aikido se hagan según las condiciones específicas de un ataque, su fuerza (no la cantidad, sino la dirección), velocidad, etc., sin embargo, es a menudo demasiado difícil cubrir todas las variaciones posibles condiciones y variantes, ya que serían casi infinitas, que se pueden dar para hacer una técnica, y por ello adoptamos un tipo general de ataque y hay que aprender a responder a él. Por otro lado, las técnicas de Aikido hay que aprenderlas a ejecutar correctamente mientras se entrena, por lo que no siempre saldrán bien. Pida a su compañero que haga menos resistencia hasta que haya aprendido a ejecutar la técnica un poco mejor. Otro aspecto a tener en cuenta cuando no podemos ejecutar una técnica es que no se pueden hacer algunas técnicas de Aikido sin un atemi (a menos que el compañero no suavice su fuerza para poder hacer la técnica). Por causas de seguridad, a menudo se omite durante la práctica el atemi, ya que suele ser doloroso.
Pero hay que trascender sobre uno mismo; por más que estudies, si te aferras a tu ego, no conseguirás desarrollar tus cualidades.
En segundo lugar, el budo sirve para responder a cualquier ataque, en cualquier dirección y en cualquier momento. Si sólo estás preparado para responder a un adversario nada más, y no a otros, se convertiría en una simple pelea. La base de cualquier ejercicio en budo consiste en una postura en guardia impenetrable y en un espíritu inamovible. Así, los practicantes de Aikido deberían estar siempre en guardia, sin necesidad de estar mirando de forma consciente y continua a su alrededor.
En tercer lugar, aunque la práctica seria es bastante sacrificada, si se mantiene la disciplina del budo sin desfallecer, al final se puede alcanzar un estado auténticamente gozoso. Algunos piensan que hay que sufrir mientras se estudia, y no saben que el verdadero estudio es siempre grato. Concentrándonos para evitar hacernos daño podemos disfrutar de las sesiones de práctica.
La cuarta regla está relacionada con la asimilación de las técnicas. El Aikido comprende miles de variaciones de técnicas, y algunos alumnos tienden a acumular más cantidad que calidad, pero cuando miran hacia dentro se dan cuenta de que no han aprendido nada y pierden el interés. Como las técnicas tienen innumerable variaciones, en lo que los instructores hacen siempre hincapié a los principiantes es en la importancia de la “repetición”. Cuando practicas una técnica básica una y otra vez acabas dominándola y entonces eres capaz con relativa facilidad de manejar sus variaciones, pues conoces la base, la variación quizá sea un pequeño desplazamiento.
Cuando el Fundador fue por primera vez a Tokyo, uno de sus alumnos más aplicados era el Almirante Isamu Takeshita. Anotaba todas las técnicas que aprendía, que sumaban más de dos mil, aunque había muchas más, y se encontraba estancado porque no podía hacer ninguna de ellas bien. Después de varios días de cuidadosa reflexión comprendió el significado del consejo que le había dado el Fundador: Deberías estudiar usando como base los ejercicios Sentado. Puso en práctica el consejo y fue capaz de aprender tan bien las técnicas que incluso podía dominar las que aún no se le habían enseñado. Esto sirve para cualquiera, no importa la edad ni lo torpe o desmañado que se pueda ser: el secreto para progresar radica en la repetición de los ejercicios básicos.
La quinta reglas consiste en no ir en contra de la naturaleza, evitando los excesos en cualquier circunstancia. La clave es la moderación. Por muy pequeño que sea el exceso, todo equilibrio del cuerpo se verá afectado. Los practicantes jóvenes y vigorosos tienden a creer que no serán eficaces si no desarrollan su fuerza, cosa que no es verdad, pues lo que proporciona la verdadera fuerza es la práctica natural. Por esta razón el Doctor Niki, un hombre de más de ochenta años, pudo practicar Aikido.
Por último la meta del Aikido no es sólo producir un cuerpo fuerte, sino crear una persona integrada. Cualquier persona educada sabe que la fuerza bruta no tiene ninguna razón de ser en nuestra civilización actual. Por esta razón, el Fundador prohibió que el Aikido fuera mal utilizado e hizo a todo el mundo severas advertencias, no permitiendo la publicación de las técnicas de su arte y exigiendo que cada nuevo estudiante fuera avalado.
En suma, para practicar Aikido hay que tener una mente recta y virtuoso, obedecer a los instructores y estudiar de forma natural. El resultado será la adquisición de un carácter noble y la destreza y la destreza en la técnica.
La Alegría de Practicar
La Alegría de Practicar
Extraído del libro EL ESPÍRITU DEL AIKIDO, AUTOR K. UESHIBA
Desde sus comienzos, el aikido prefirió no limitar a sus alumnos con demasiadas reglas y normas. Se sentía que no eran necesarias porque los alumnos venían al dojo por propia iniciativa, y la mayoría buscaba algún objetivo a través del entrenamiento en aikido. Por tanto, se podía esperar de ellos que observaran el modo correcto de comportarse.
Esta actitud básica defendía el principio de no rehusar nunca la entrada a nadie que deseara venir y de no acosar nunca a aquellos que se marchaban. Los que habían elegido venir desearían observar naturalmente la etiqueta del dojo, y los que se iban no tendrían necesidad de sus normas y reglas. Más que atar innecesariamente a los alumnos, la tendencia era dejar que los acontecimientos tomaran su curso natural.
Una razón para recalcar lo que era natural, era el hecho de que cuando el Fundador fue instado, por primera vez, a abrir un dojo de aikido, sus alumnos originales eran hombres de sentido común, maduros, y de tal experiencia que eran líderes reconocidos en sus campos. Siendo gente con un gran sentido de la responsabilidad y del decoro, no parecía existir ninguna razón para someterlos a códigos de comportamiento en el dojo.
El Fundador no aceptaba a cualquiera; entrevistaba personalmente a cada uno y era muy selectivo. Ningún factor externo podía influir en la elección de sus alumnos, y una vez que se permitía a una persona entrar en el dojo, éste se topaba con el riguroso programa de entrenamiento. En cierto sentido, debido a la exigente disciplina que se requiere para practicar aikido, los alumnos, aunque no estaban atados por normas y reglas, adquirían una carga mucho más pesada; pero la aceptaban de buena gana.Pronto, y debido al incremento del número de alumnos, surgieron peticiones de reglas para el dojo. En una ocasión, en la que los alumnos de más edad fueron a ver al Fundador para pedírselas, éste sonrió y dijo: « ¡Bien. Parece que los tiempos han cambiado!»Entonces rápidamente escribió los siguientes seis preceptos y se los dio a sus alumnos.
Dichos preceptos fueron conocidos como las «Advertencias en la Práctica del Aikido»
1. El aikido decide la vida o la muerte en un sólo golpe; así, los alumnos deben seguir cuidadosamente la enseñanza del instructor y no competir para ver quién es el más fuerte.
2. El aikido es la vía que enseña cómo debe uno actuar con varios enemigos. Losalumnos deben entrenarse para estar alertas no sólo de frente, sino por todos los lados y por la espalda.
3. El entrenamiento debería efectuarse siempre en un ambiente agradable y festivo.
4. El instructor enseña sólo un pequeño aspecto del arte. Sus versátiles aplicaciones deben ser descubiertas por cada alumno a través de la práctica y del entrenamiento incesante.
5. En la práctica diaria comienza primero por mover tu cuerpo y progresa luego hasta una práctica más intensiva. Nunca fuerces nada de forma innatural o irracional. Si se sigue esta norma, ni siquiera los ancianos se harán daño y podréis entrenar en un ambiente agradable y alegre.
6. El propósito del aikido es entrenar la mente y el cuerpo y crear gente sincera y cabal. Ya que todas las técnicas han de transmitirse persona a persona, no las reveles fortuitamente a otros, porque esto podría conducir a que fueran utilizadas por rufianes.
Ya que estas normas fueron escritas alrededor de 1935, parte de su lenguaje parece un tanto arcaico, pero sus puntos principales son válidos hoy en día. Son, en resumen:
1. El aikido correcto no puede llegar a dominarse si uno no sigue estrictamente la enseñanza del instructor.
2. El aikido como arte marcial se completa si estamos alertas a todo lo quesucede a nuestro alrededor y no dejamos ninguna apertura vulnerable.
3. La práctica se convierte en alegre y agradable una vez que uno ha entrenado lo suficiente como para que el dolor no le moleste.
4. No te quedes satisfecho sólo con lo que te han enseñado en el dojo . Debes constantemente digerir, experimentar y desarrollar lo que has aprendido.
5. En la práctica, uno no debería nunca forzar las cosas de manera innatural o irracional, sino que debería emprender el entrenamiento adecuado a su cuerpo, condición física y edad.
6. El propósito del aikido es desarrollar el verdadero ser humano. No debería utilizarse para exhibir el ego.
Estos puntos son esenciales para la práctica del aikido y todavía se mantienen en el Hombu Dojo.
Mucha gente aplaudió especialmente el tercer artículo: «El entrenamiento debería efectuarse en una ambiente agradable y festivo.» Un estereotipo común en las artes marciales es del tipo duro y rudo, con andares fanfarrones, pero la exhibición de bravuconería evidencia claramente la ignorancia del auténtico budo, y, de hecho, es un intento infantil de ocultar una falta de confianza. Los que conocen auténticamente el budo tienen modales relajados, incluso dan la impresión de ser suaves y gentiles. Aquellos que tienen confianza en el budo nunca fanfarronean ni hacen alardes, y su comportamiento siempre es agradable y alegre. Exteriormente manifiestan delicadeza; interiormente poseen una gran fuerza. En la vida diaria son modestos y sin pretensiones, y sus actos son naturales, nunca forzados. Se muestran tal como son, viviendo la vida natural y espontáneamente. Este es el retrato del verdadero alumno de artes marciales. Cuando gente así se reúne para practicar aikido, el ambiente es en verdad agradable y alegre.
Es un orgullo que la inmensa mayoría practiquen aikido con gran seriedad y dedicación. Pero cuando llegamos a la cuestión de cuántos gozan realmente la experiencia de un entrenamiento agradable y jovial, no puedo decir que el número sea tan grande. Muchos practican aikido usando excesivamente la fuerza; otros, con ceñuda resolución, e incluso otros, de forma vacilante y sin confianza.Es delicioso ver practicantes que disfrutan realmente de su entrenamiento. Muchos de ellos han estado practicando durante cinco, diez o incluso más años siguiendo su propio ritmo y haciendo del aikido parte de su rutina diaria. Aparecen en el dojo, actúan sin mucho bullicio proyectando y siendo proyectados, siguen calladamente las instrucciones y se marchan cuando se ha terminado la clase. Parecen no estar interesados en promocionarse y tienen el aspecto de la gente que se está divirtiendo. Son los mejores alumnos de aikido.Los que frecuentan nuestra práctica general o las sesiones intensivas de verano y de invierno disfrutan a fondo del aikido.
Haciendo esto durante mucho tiempo y dicen que no lamentan perderse un partido de football, pero no les gustaría perderse la clase de aikido. Entre los asiduos, los hay que no se pierden un sólo día de práctica.Entre los que asisten con regularidad, algunos participan en todas las sesiones especiales de verano e invierno. Practican a diario, con el calor y la humedad, sudando profusamente, pero entrenando con diligencia, o vienen todos los días en mitad del invierno, cuando es necesario un prolongado calentamiento sólo para moverse en las heladas esteras. Para esta gente parece que cuanto más calor o más frío haga, mejor.
Hay quienes disfrutan realmente en practicar con el calor, sudando profusamente, y los hay que practican incluso más vigorosamente con el frío del invierno. El sentido común dictaría lo contrario: normalmente la gente debería preferir los días confortables a los calurosos o a los excesivamente fríos. Quienes prefieren experimentar el calor y el frío me dicen que es la manera más directa que tienen de sentir la naturaleza, lo que puede desconcertar a los extraños; pero yo, en cambio, puedo comprender este deseo suyo de acercarse a la naturaleza para percibirla directamente.La palabra japonesa para práctica o entrenamiento es keiko, que literalmente quiere decir «reflexionar, repasar el pasado».
Esta palabra aparece en el Kojiki, y se dice que su origen está en la biografía Kuan-ying, en el Libro del Ultimo Han chino. Su aceptación original connota una cualidad religiosa en el entrenamiento, que consiste en el respeto a lo mejor de las viejas tradiciones, y su dominio por medio de la reflexión cuidadosa y la revalidación.El hecho de que keiko sea fundamental para las artes culturales japonesas, incluyendo la ceremonia del té y el arreglo floral, demuestra el respeto que tienen los japoneses por lo mejor de las viejas tradiciones.
El entrenamiento en pleno verano y en pleno invierno forma parte de esta gran herencia. Usando un enfoque racional podríamos encontrar argumentos en contra de la práctica con frío o calor extremos, pero con eso no haríamos nada y nos olvidaríamos de keiko.Hablando de vivir racionalmente, uno de los productos de la civilización moderna es el aire acondicionado. Este año, estos aparatos han registrados las mayores ventas de la historia, pero el calor acumulado de miles y miles de motores de aire acondicionada dicen que han aumentado la temperatura del aire exterior en varios grados, dando como resultado noches húmedas y desagradables para la mayoría de los habitantes. Y el cambio súbito, cuando se pasa del bochornoso calor de fuera al frío de una habitación con aire acondicionado, ha hecho que algunas personas enfermen. El sino del hombre moderno está en los problemas que crea cuando trata de resolver racionalmente otros.Todos necesitamos vivir racionalmente, pero con la misma importancia necesita elhombre hacerse uno con la naturaleza y permitir que ella limpie y nutra su mente y su cuerpo.
El verdadero significado del entrenamiento y de la práctica de verano y de invierno puede ser el de dar a la gente una oportunidad de ponerse en contacto con ellos mismos y con la naturaleza. La práctica de las artes marciales que contienen lo mejor del budo tradicional puede suponer una vía para todos de volver a la naturaleza y encontrar sus raíces.
La necesidad primordial es recobrar nuestra identidad natural y nuestro cuerpo. Vivimos sometidos al cambio estacional, al calor y al frío, en días claros y en días lluviosos, y experimentar realmente la naturaleza supone también ser naturales y conocer la alegría y la ira, la felicidad y la tristeza. Cuando nos resistimos ante la naturaleza o la ignoramos, nos vemos incapaces de sentir verdaderamente la gama de emociones humanas, lo cual forma parte integrante de la despersonalización y deshumanización que nos aflige a todos.
Debemos, pues, volver a la naturaleza, aceptándola como viene y recuperar nuestra autenticidad y nuestros cuerpos.Un aspecto muy gratificante del aikido es que hay muchos practicantes que perciben este problema y se esfuerzan en recobrar su identidad natural y su humanidad a través del entrenamiento, objetivo central en la práctica del aikido desde sus comienzos.
5.3 El uso y manejo de las armas.
Enciclopedia de Aikido – Capítulo 5
Algunos dojos hacen casi exclusivamente entrenamientos con Jo (palo corto), Tanto (cuchillo), y Bokken (espada de madera); las tres armas principales de Aikido.
El uso y manejo de las armas.
Algunos dojos hacen casi exclusivamente entrenamientos con Jo (palo corto), Tanto (cuchillo), y Bokken (espada de madera); las tres armas principales de Aikido. Sin embargo, la meta del Aikido no es aprender a usar armas, sino por otras causas. Pero con tantos estudiantes en un mismo sitio con espadas muy afiladas, debían desarrollarse ciertos modos de conducta por motivos de seguridad. Por ello cuando el practicante deja el dojo o se termina una técnica la necesidad de guardar las espadas dentro de las vainas es obvio. De hecho, una de las excusas más comunes para enzarzarse en una pelea era que uno le había pegado con su vaina al otro cuando pasó. Además algo muy importante es no jugar con las armas reales, y por educación tampoco con las de entrenamiento (las de madera).
Hay varias razones para el entrenamiento de las armas en Aikido:
Primero, los movimientos de Aikido se derivan de los movimientos de la espada y el jo. Hay así una razón histórica para el aprendizaje de los movimientos de las armas.
Segundo, el entrenamiento de las armas es útil para el aprendizaje del concepto de Maai (distancia) propia.
Tercero, muchas técnicas avanzadas de Aikido tienen la defensa contra arma. Para asegurar que tales técnicas se puede practicar con seguridad, es importante que los estudiantes sepan atacar adecuadamente con armas, y defender contra tales ataques.
Cuarto, hay a menudo importantes movimientos y técnicas de Aikido que se demuestran más claramente con armas que sin ellas.
Quinto, el entrenamiento de katas de armas es una forma fácil de comprender los principios generales del movimiento de Aikido.
Sexto, el entrenamiento de las armas puede agregar un elemento de intensidad a la práctica del Aikido, sobre todo en la práctica de defensas contra ataques de arma.
Séptimo, el entrenamiento con armas proporciona al Aikidoka la oportunidad de desarrollar un tipo de sensibilidad de los movimientos y acciones de otros.
Finalmente, el entrenamiento con armas es una vía excelente de aprender los principios que gobiernan las líneas de ataque y defensa. Toda técnica de Aikido empieza con apartarse el defensor de la línea de ataque creando una línea nueva para la aplicación de una técnica de Aikido. Así, tanto Kisshomaru Ueshiba como Osensei conocen el manejo de las armas, y por la importancia que este último les dio las quiso incluir como algo que ayudaría al aprendizaje del Aikido.
El Fundador siempre decía: Los que practican Aikido, si sostienen un sable, deben manejarlo según las técnicas del sable de Aikido, y si sostienen un bastón, según las técnicas del bastón Aiki. Un sable o un palo son una extensión del cuerpo, de forma que si no lo podéis manejar como algo vivo, no habréis aprendido el verdadero Aikido.
5.2 El saludo y el uso de los términos japoneses.
Enciclopedia de Aikido – Capítulo 5
5.2 El saludo y el uso de los términos japoneses.
Muchos Aikidokas piensan que es importante mantener las tradiciones del arte, para guardar su integridad y también como una forma de respeto a su fundador y al sensei.
Las costumbres universalmente observadas son el mantener el respeto a su maestro haciendo el saludo, y decir “Onegai shimas” después de clase, así como saludar a su compañero de entrenamiento (antes y después de cada técnica).
Algo que se tiene que tener muy en cuenta es que el saludo es un signo de humildad, y como tal debe hacerse, no sirve de nada hacerlo de mala gana. El artista marcial (no sólo los aikidokas) debe ser humilde, y no alardear de sus conocimientos, sin creerse superior al resto de las personas por tener dichos conocimientos, y siempre manteniendo el respeto ante sus semejantes.
Los conocimientos que puede adquirir un artista marcial, y en concreto un Aikidoka, son muchos y muy peligrosos, por lo que hay que actuar con conocimiento de causa y sabiendo que las técnicas que conoce pueden poner en grave peligro las vidas de otras personas. Por todo ello el “entrenamiento de la humildad” comienza en lo más mínimo, que es el saludo a los compañeros de entrenamiento, sensei, etc.; si se empieza por incumplir eso tan simple, lo más complejo que he expuesto antes será imposible de hacer.
Por otro lado, unos dojos insisten en usar los términos japoneses en la denominación de las técnicas y en los saludos, u otros actos, y otros dejan hablar como te plazca. El uso de término japoneses es una técnica que se utiliza en muchas artes marciales tradicionales (karate, judo, etc.) como medio de estandarización, para el entendimiento entre los practicantes de un arte marcial, si no lo cumplimos y cada uno llama como quiere a las técnicas, nos veremos dentro de un caos de técnicas sin denominación común, y la posterior dificultad de análisis de técnicas, por maestros de diferentes países, pues para analizar una técnica primero tenemos que saber cuál es la que vamos a analizar.
5.1 Antes de la clase de Aikido
Enciclopedia de Aikido – Capitulo 5
El ritual antes de la clase
Básicamente el ritual que se hace antes de clase consiste en reunir a los estudiantes arrodillados (seiza) en el dojo. El sensei entra y se arrodilla. Todos saludan hacia el Kamiza (una foto de O Sensei y/o una caligrafía que representa el kanji) tradicionalmente en despliegue. Después se saluda al sensei. Obviamente este ritual variará de unos dojos a otros, por lo que nos deberemos adaptar al ritual de cada uno.
El significado de este ritual se basa en el tradicional respeto de los japoneses; con este ritual antes de la clase se trata de rendir honor, y respeto al Fundador y al sensei que te enseña, y te dedica su tiempo y su conocimiento, lo cual tiene mucho valor. Pero quizá alguien se pregunte: bueno, el tiempo que me dedica el sensei se lo pago, ¿porqué he de hacer todo ese ritual?. La respuesta es muy simple: las enseñanzas que te da tu sensei no tienen precio.
